El método Montessori tiene como propósito acompañar el desarrollo integral de los niños en todos los ámbitos de su vida: emocional, espiritual, intelectual y social. Durante esta primera etapa se cuida y respeta su proceso natural, potenciando sus habilidades a través de ambientes preparados que promueven la independencia y la confianza en sí mismos. A partir de la práctica constante, los niños adquieren la capacidad de actuar con voluntad, tomar decisiones y desenvolverse con seguridad, fortaleciendo así las bases para una vida plena y equilibrada.